El manejo defensivo comunmente se confunde con el manejo ofensivo. Si usted prentende cambiar de carril, desde luego pone sus direccionales, pero, si la persona que viene en el otro carril, al ver que usted puso sus señales, avienta su auto para no dejarlo pasar, realmente se trata de manejo ofensivo, pero la persona con este vicio de aprendizaje piensa erroneamente que está defendiendo su lugar. Es como los boxeadores, ellos se cubren el rostro para no recibir un golpe de su oponente cuando hay que estar a la defensiva y lanza un golpe cuando está a la ofensiva. Pues hay una buena noticia: En el buen conducir no debemos manejar a la ofensiva puesto que no es una batalla ni una jungla asfática a donde se sale a circular con el automotor, sino un lugar de convivencia, prudencia, cortesía y civilidad.
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